Quisiera subirme a tus cielos, transitar tus bosques,
estar cerca de tu verbo nítido y expresivo.
Sería feliz de despertar por tu proximidad, beber de tus vientos,
contemplar todo lo que te contempla a diario
y unirme en el placer de la existencia compartida.
Estaría muy encantado de cantar a la libertad de los pájaros
para animarles a endulzar sus trinos,
aquellos que te llegan, aquellos que bendicen tus sueños.
Pues eso… bebo en ti, mi vida, con toda la sed,
con toda sed de gran amor…









