dijous, 27 d’octubre del 2016

Paseos expectantes

El otoño amarillea los entornos,
algunas hojas ya crujen y se amarronan,
con aquel semblante a cuero con algún ribete verde…
En el jardín de la casa del pueblo, los rosales se despueblan,
y ya se contempla la soledad de las ramas con pinchos,
solo una rosa roja persiste en soledad majestuosa
para dejar constancia de belleza y aroma
en mis habituales paseos expectantes…


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