dimecres, 26 de juliol de 2017

Nosotros

Cuando no te veo... te imagino,
y cuando te veo... te miro, y tu lo sabes.
Siempre lo sabes, es como si un par de suaves dardos
se posan en tu oreja, sin clavarse, y tu te das la vuelta,
con sonrisa incorporada, y el mundo se para...
Me vienes, me acerco, todo parece que estaba previsto,
y sí, el mundo se detiene, pero nosotros no...
nos vemos, del todo, nos vamos, despacio,
y el mar nos da un soplo de sal,
y la noche saca su mejor luna…
o, a lo mejor, el sol de tus ojos hace amanecer,
suave brisa, rocío, luz…

Hablares

En nuestro viaje por tierras extremeñas, andaluzas, valencianas, catalanas etc, he escuchado con un cierto placer, las formas de hablar. A los extremeños les he captado un cierto aire canario, a los andaluces un “ozú” muy gracioso, a unos más que a otros, a los valencianos, con su “che” característico y en los pueblos utilizando menos el castellano, y en mi Cataluña el catalán, mi amado idioma, conviviendo sin ningún problema con los del habla de Cervantes. En Cataluña los niños hablan dos idiomas, uno más que Rajoy. Siempre recuerdo que en mis clases, los alumnos sacaban mejores notas de castellano que de catalán, porque el castellano es más fácil de aprender...

Le habla el alma

Vaya hombre… le trina el alma, es un poeta,
hace poesía de cada aprecio, de cada observación…
No, no se contiene, le fluyen las palabras,
y describe los entornos con encomiables y nobles adjetivos.
Me puede la sana descripción de la realidad,
cuando esta está en su punto,
tanto si es de belleza antigua,
de nueva creación, o adelantada al futuro,
como un plantel que ya está a punto de estallar
en primorosa verde sensación...

dimarts, 25 de juliol de 2017

Por supuesto...

Ella se sentía bien, feliz, no quería volar,
formaba parte del paisaje y se complementaba
con los excepcionales elementos naturales.
El sí quería volar, con ella claro,
hacia otros lares, con un árbol exclusivo,
con un nido desde donde se contempla la belleza,
pero sin exponerse a perderla.
No vuelo si no es contigo...
y acabaron formando parte del paisaje,
por supuesto, faltaría más...

Me gusta lo difícil

Aquel mirar que no mira,
aquella sonrisa que no sonríe,
aquella actitud indiferente,
aquella ausencia de entusiasmo,
aquel silencio extremado...
perdido por los oscuros del vacío.
Como una piedra en el zapato,
un Aquiles claudicante,
una pesadez en la cabeza pensante,
que no cesa de internarse
en los profundos misterios...
de tu aparente indiferencia.
Me costó entenderlo,
siempre me cuestan
...los procedimientos.
No querías parecer fácil,
y tuvimos la suerte...
que a mi me gusta lo difícil,
siempre lo he amado.

Hablar con las plantas

Hablar con las plantas,
mientras las calzas y las riegas,
contarle a las flores
de los silencios de la noche,
mirar de cerca y platicar
sobre la calidad de los aromas…
Poner a la luna por testigo,
que lo que me dijo y le dije
no tiene desperdicio,
y llega la mañana...
con todo cocido y la mesa servida.
Y luego dicen que las plantas
no escuchan, ni entienden...

Mis respetos

Admiro a la gente que tiene fe, viva, activa, y se entrega a vivir la vida, dándose, es decir, dando lo mejor de sí mismos a los demás. Me encanta la buena gente... aquella señora que se para en la esquina donde hay la Virgen que venera, y se santigua, y me sonríe, como quien dice: “He saludado a mi amiga, ella siempre me espera”. Aquel señor disminuido físico que también reza y sonríe, y da vida y esperanza a sus vecinos. Dentro del respeto que me merece casi todo el mundo, uno especial a la buena gente, tanto si tiene fe como si no la tiene, ¿verdad?

Rosas y jazmines

Las rosas, a todas, les llega el momento...
en el que huelen a jazmín,
por muy bellas y blancas que hayan sido.
Y no es que el jazmín huela mal,
tiene el dulzor y el compendio
de los encantos acomulados
a través de los suspiros provocados
y las esencias compartidas…
La rosa que ya se graduó en blancura,
llega a jazmín consolidando sus bondades,
y muchos sabemos de su arte,
ciencia y verdad…

Ya puedes abrir los ojos

Llegó el amanecer...
y los pájaros aplauden
la luz del nuevo día,
y los rocíos...
cual gotitas de cielo,
ponen perlas
en las rosas blancas.
Todo en orden,
dispuesto, preparado,
a punto, sólo falta
que abras los ojos,
y se magnifique lo excelso.
Tú debes ser aquella otra luz
que pedía Goethe,
y que hace diáfano lo bello,
por natural y luminoso.
Todo a punto, en orden,
ya puedes despertar...
¡buenos días!

diumenge, 23 de juliol de 2017

El caballero de la mano en el pecho

Mirar un cuadro, un paisaje, un pueblo, el mar, los cielos, acelerando la expectación y poniéndola a expensas de las emociones que te producen. Lo mejor es no ir muy enseñado, ni predispuesto, ni teniendo muy en cuenta lo que cuentan los expertos, y así tú valoras las sensaciones que te producen tus observaciones. Recuerdo que en el museo del Prado, mirando el cuadro del Caballero de la mano en el pecho, lo que más me impresionó fue la luz que se reflejaba por todas partes, y no tanto la pintura en sí. Pero de la emoción me tembló un poco la rodilla izquierda, de ver el Greco, claro…