dimecres, 12 de juliol de 2017

El reloj


Quién te ha visto y quién te ve, amigo inseparable que aún vas marcando horas… Recuerdo que siempre llevaba cinco minutos de más, así solía llegar a la hora. Eran tiempos de campanas y timbres, y de horarios a cumplir a rajatabla. Hoy, jubilado que ya está uno, el reloj es otra historia, sólo se lleva alguna mirada puntual, para no perder la costumbre, pero sin tantas obligaciones. Esperar a Teresa en sus horarios no es ninguna obligación... es un placer.

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