Y si es preciso la luna irá de llena,
el violín y el saxo se complementarán como nunca,
y las burbujas escrutantes de un cava,
a la sublime altura del momento,
bailarán al compás de nuestra felicidad
mientras el amanecer va llegando,
queriendo ser noche, amigo, testigo, cómplice…
Una brisa suave, un disimulo,
un amago de luna en la nube,
y el beso que todo lo certifica maravillosamente
y hace que aparezcan las estrellas
como bellas marionetas musicales...
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