dissabte, 15 de novembre del 2014

Pasos reflexivos

Un vientecito húmedo y pacífico
hace volar los pétalos de las rosas...
Parece ser que los blancos se despegan antes,
los otros son rojos, de sangre poco azul,
o amarillos de esperanza profunda...
Algunos llegan al campo de almendras,
donde suavizan mis pasos reflexivos.
A las abejas les encanta mis brillos de cabeza,
y no reparan en que hoy es mi día,
y me tengo que hablar de muchas cosas.
Así que me doy la vuelta
y me voy al huerto, con higuera generosa,
y me siento en un repliegue con sombra,
y te pienso y te siento a mis anchas...
y tus respuestas son higos con gotita de miel...

La más preciada flor

En tu jardín contemplé la belleza de los lirios,
y vi que las rosas limaron sus espinas,
y los verdes voladores trepaban tu ventana,
y el césped aplaudía tus suspiros...
Tus macetas colgadas parecían gotas,
lágrimas de gozo que explotan contenido,
y son sonrisas de tu alma entregada...
Vi bailar a tus entornos con envidia,
porque ellos te forman parte, te tienen,
también me tienes y amo hasta la envidia...
porque en tus caminos que me acercan
se vislumbra la belleza de los lirios,
las rosas sin espinas y los verdes trepadores
que me llevan a ti, la más preciada flor...

...y bajó a la era

Ella era de altos vuelos y alta cuna.
Andaba siempre por las sombras,
vestida de ocasión y protección.
Ella era la niña, porcelana fina,
que respira al son de otros latidos.
Ella, por no ser, no era suya.
Pero un día miró por su ventana,
se posó un pajarillo risueño
y, en su alegría libre,
casi se le cae una ramita,
mueble de su casa en construcción.
La niña pensó en la libertad y en el amor,
y descubrió lo decente y lo informal,
y bajó a la era con el sol...
y se retozó con la vida y el amor...

divendres, 14 de novembre del 2014

A ti, poeta...

A ti, poeta, que conoces el canto de las rocas,
y haces agudos de la furia de las olas.
A ti, poeta, que llevas la voz profunda,
a través de las garzas de vuelo alto,
que beben luz de las estrellas primorosas…
A ti, poeta, que te llora el alma un día
y, al siguiente, la emoción te riza la sonrisa…
A ti, poeta, que te deslizas por los sueños
y, cual Cupido ciego, haces magia,
y te equivocas y no llegas a los adentros,
o en tus ciertos magníficas los cielos…
A ti, poeta, un poco loco y un poco cuerdo,
a ti que se te escapan los vuelos,
los propios y los ajenos…
A ti, poeta, lo siento… pero te quiero.

Un placer

En los pueblos, algunos pueblos,
hay barro después de la lluvia,
y los niños se ponen botas de agua
para transitar por los charcos…
En algunos pueblos hay calles de tierra,
tierra sin piedras, tierra delta,
tierra llana y fértil, virgen…
En mi pueblo reina el agua…
y allí es más vida que nunca,
donde crece el arroz y las ranas,
las anguilas y, antes, angulas…
El agua y las ranas y anguilas,
la tierra y el barro y el chopo y la caña,
me llevan al pueblo… ¡un placer!

A lo mejor

Llueve en Tarragona, chispea en húmedos.
Es un día gris, cargado y espeso,
y las nubes, más que preñadas de aguas,
lo están de mala leche e improperio.
Tampoco lloran sus malicias extremas,
faltaría más… sólo muestran algunas,
no las íntimas, sólo las que controlan.
Pero… nada, es lo que hay, aunque…
yo sólo quería hablarles de la lluvia,
y del barrio visto a través del cristal,
donde la simpatía reside en los paraguas,
los de los niños, claro, que van a la escuela,
cabreados porque hoy no habrá partido.
A lo mejor, más tarde, lluevan soluciones…

Me enamoré

Me enamoré de la hierba del sendero,
que se encandiló con tus pasos
y bebió de las lágrimas de los sauces…
Me enamoré de ti como parte del bosque,
como un aroma o una delicadeza volátil,
como un vuelo de sonrisa alado,
cual sutil mariposa de dulzuras…
Me enamoré de los suspiros generados,
que pronunciaron los brotes vida a tu paso…
Y vi que eras hoja del mejor oxígeno,
y vi que aumentabas de belleza los entornos.
Me enamoré del banco del descanso,
desde donde mirabas las flores blancas
que armonizaban tu cuerpo en poesía…
Me enamoré de ti, i de tu entorno natural…

dijous, 13 de novembre del 2014

Una base de amor

Me desperté mientras dormías,
y trencé tu sueño rítmico,
e hice versos con cada aliento…
Te contemplé entre los oscuros,
te arropé cual niña hija,
te valoré amor y compañera.
Me costó dormir…
tanto como me gusta el café,
y te pensé y te vi, nos vimos,
andando por los tempranos y los siempre,
que fueron, son, sólo nuestros.
Y en pensando, concluyo…
que nos queda un mañana, o algunas varias,
que tendrán la experiencia de los espontáneos,
que tendrán una comprensión madura,
una base de amor gestada en común…

Te nacerán cerezas

Se la ve feliz, quizá altiva, alegre.
Lanza al aire ondas de miel romero
a través de su sonrisa enamorada.
Libre y en cascada de translucidos,
brillos de perla marina, cauta.
Suspira sus albricias en silencios…
¿Para qué hablar si todo su cuerpo habla?
Sus andares aligeran sus prietos encantos,
sus cadencias se suavizan
y por ellas se deslizan aquellos ojos
que no son causa pero se apuntan
a la fiesta del éxtasis…
Pienso en un cerezo envuelto en blanca flor,
que promete mejorar los presentes madurados.
Niña, que ya blanqueas tus frutales
y parece que te nacerán… cerezas.

Carbón

El carbón del puerto se pone blanquecino,
parece que le bajan los humos con agua de mar…
- Salado que es uno, y simpático,
en negros de polvos altamente nocivos…
dice seguro en sus montañas
mientras contempla los barcos
en espera o a la orden,
atraque o partida, también de humos…
La gente se tapa la boca…
la negrura volátil no está bien vista,
invade y tapa los respiros…
En la calma, con sol y buen tiempo,
forma parte del paisaje.
Los aspersores lo refrescan
con las aguas que, con el sol,
producen arcos iris, belleza en colores.
Hoy, sin riego, se cubre de blanco sal…
¿o es el blanco que resulta al fundirse los colores?