Amor de verano que se fue como el sol del mes de agosto,
dejando un calor sin fuego, dejando también la brisa del recuerdo,
allá por los senderos con las huellas que aún persisten
y se muestran penetrantes y alejadas del olvido.
Sigue cantando el jilguero…
y aquel canario amarillo que parecía acompasar la melodía,
sigue el vuelo de torcaces y el ruido con el que ronca el agua del río,
que baja con nervio de la montaña.
Y tú sigues oliendo a ti y tus silencios me son atracciones de estudio,
y tu voz nítida y certera es música de verdades,
y el corazón se recrea en el recuerdo y sonríe.
Cualquier tiempo pasado estuvo bien mientras no conocí el presente
que es único, especial, agradecido, generoso, puro…

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