La música, aún de villancicos, anuncia la hora del patio, la escuela del Serrallo recupera su bullicio y, en los campos de recreo, ya se marcan los goles y se viven las euforias. El barrio recupera el sano griterío de la infancia, y yo no tardaré en bajar a verlos, para revivir la emoción de cada curso después de Reyes. Y allí estarán ellos y ellas, con sus cosas para contarse, y sus juegos para gozarlos, y sus vidas para vivirlas…
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada